11 de enero de 2013

Un día cualquiera...

Todas las mañanas, a la misma hora se arrastraba ojerosa hasta el anden 2 de la estación rumbo a la oficina, siempre decía para si misma que encontrarse con el amor de su vida a esas horas podría perder toda la magia del momento. Nunca le había sucedido nada parecido...pero ella nunca perdía la esperanza. 

Medio dormida todavía, se vestía...se maquillaba (lo intentaba) y frente al espejo se preguntaba...se nota que no he dormido bien? Le angustiaba subirse a un tren repleto de gente y que alguien reparara en su cara ojerosa de por las mañanas...
Pero aquella mañana fue diferente, la angustia desapareció de un plumazo...el la miró, con aquellos ojos miel, ella sonrojada, pensó que era lo mejor que le había regalado ese día que tan solo acababa de comenzar, era lo mejor que había hecho esa mañana, coger el tren dirección Atocha a las 7:55 de aquella mañana gris.
No era muy guapo, eran esos ojos...esos ojos que se clavaron en lo mas hondo y que recordaría cada vez que cerrara los ojos durante cada minuto del día, se atrevía a aventurar que durante toda sus tardes de cine y café, sus noches de pasión...se sumió en un vaivén de pensamientos al compás del tren. Cuando despertó de aquella maravillosa ensoñación le vio alejarse escaleras arriba con su mochila, el se volvió y busco su cara entre la marea de gente que se agolpaba en la escalera, entonces con un gesto amable le lanzo una sonrisa, ella paralizada en el anden...observo como se alejaba, solo podía pensar...volverá mañana??

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