Aquel día me resulto difícil hacer que mi mente se concentrara en trabajar, creo que se encontraba allá por Irlanda mas o menos, pero llego la hora y salí corriendo a casa.
Nervios, maleta, mas nervios.
No era la primera vez que viajaba sola, aun recuerdo ese vuelo a Barcelona con un avión repleto de señores de corbata. Amigas, alcohol, conciertos...viaje inolvidable.
Pero ese momento nada podía recordar a ninguno de mi vida. Sentada en la puerta de embarque, al lado de una señora que derramo toda su botella de agua con gas sobre mis pies y comenzó a pedirme disculpas, o eso supuse, en un idioma que no lograba entender. Mi mente era un hervidero de pensamientos, de preguntas sin respuesta, de encontrar sentido a frases, conversaciones, recuerdos.
Tuve tiempo de analizar los meses que habían pasado tan deprisa pero que fueron maravillosos y nada me hacia dudar, aquella revelación me sorprendió bastante. Yo? Era yo? La misma que antes hubiera analizado pros y contras de aquella "locura", que seguramente después de tanto pensar y pensar se hubiera echado atrás en el ultimo momento. Pues si era yo sin un ápice de dudas.
Confieso que aquella seguridad tan aplastante me desconcertaba, nunca había estado tan segura de nada en toda mi vida...pero era eso mismo lo que me hacia seguir adelante en este "viaje" con cierto aire de romanticismo en el que disponía a embarcar en apenas una hora.
Confieso que aquella seguridad tan aplastante me desconcertaba, nunca había estado tan segura de nada en toda mi vida...pero era eso mismo lo que me hacia seguir adelante en este "viaje" con cierto aire de romanticismo en el que disponía a embarcar en apenas una hora.
Tener las cosas tan claras solo podía significar dos cosas para mi : Que finalmente me había vuelto loca o que estaba haciendo lo que sentía.
A día de hoy, sigo inclinándome por la segunda...por primera vez me había dedicado a sentir, no a pensar y era una sensación extraordinaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario